Acción de gracias

on Divendres, 01 Març 2013.

Gracias Santo Padre

Acción de gracias

El día 19 de abril de 2005, la Iglesia acogía el papa 265 de su historia. Joseph Ratzinger, un teólogo alemán se asomaba al balcón central de la basílica vaticana y bajo el nombre de Benedicto XVI, impartía su primera bendición apostólica urbi et orbe con las palabras: “los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes”.

El pasado 11 de febrero de 2013 en el transcurso de un Consistorio ordinario anunciaba su renuncia a la sede petrina con las siguientes palabras: “después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Por esto siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro”.

Desde el arciprestado de Mataró queremos expresar nuestro agradecimiento por los 8 años de pontificado de Benedicto XVI.

Durante estos años tu voz ha resonado con lucidez y profundidad en todos los confines de la Iglesia. En tu primera encíclica, no mostraste como el rostro amoroso de Dios Padre se desvela ante la humanidad, gracias al encuentro personal con la persona del Hijo. Un encuentro que quiere provocar en nosotros una orientación decisiva permitiéndonos poner en el centro de nuestras vidas el amor que proviene de Dios. Un Dios que suscitando la fe en el hombre, suscita al mismo tiempo un horizonte nuevo que llena de sentido la vida: la esperanza. Nos describiste esa esperanza como un camino de salvación que ya en nuestro mundo presente podemos empezar a vivir, gracias a la fe y al sentirnos amados por un Dios que es amor. Un Dios que dándose a su Hijo ha puesto de manifiesto una verdad, la de la caridad como una fuerza extraordinaria que naciendo de Dios, nos mueve a comprometernos con generosidad y valentía en el difícil campo de la justicia y de la paz.

Llegaste como un obispo que venía a servir a la Iglesia que le había estado encomendada como sucesor de Pedro, y ahora te escondes al mundo para seguir sirviendo a la Iglesia desde la oración. Tu renuncia nos ha sorprendido a todos, no por la espectacularidad inédita del hecho sino por la profunda libertad interior que nos has mostrado a todos. Solo por el uso de esa libertad hemos podido entender que en tu renuncia se evidenciaba un gesto de gran amor a la Iglesia, de generosidad y de profunda humildad. Te has cansado de dar las gracias a tu rebaño, pero somos nosotros los que debemos decirte: ¡Gracias Santo Padre por habernos mostrado el rostro más auténtico de la libertad del hombre!

                                                                                 Mn. Sergio Notó Ruiz

 

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